Abrir las persianas y echarse sobre la cama. Dormir sin dormir y sin moverse entender una
primera persona… Son cosas que funcionan
bien los días sábados; mirar dentro e imaginar cómo se sentiría morir,
no sé, hacer la idea muerte, tal como se pide un café y la cuenta.
Percibir un corazón bombeando
pum,
pum,
pum.
Coger el reloj y preguntarse ¿cuánto tiempo es “tardar”?
Escuchar conversaciones en la habitación contigua.
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