Dejé de recordar mi edad exacta a los diecinueve y hoy a los veintidós o los diecinueve o treinta y seis sé que mezcal y amor es lo mismo que mezcal y chocolate amargo ya sé que no he aprendido estoy a oscuras con insomnio en la casa de mis padres e imagino nuestros cuerpos absortos en procesos termodinámicos en cierta habitación que ya no existe
Dejé de pensar en mis abuelos a los cuarenta y cinco y no recuerdo por qué a los veintidós acostumbraba coleccionar cicatrices para después googlear cómo hacer que dejen de ser tan rosadas y tan robustas que los chicos permanezcan inalterables pero enamorados que no me lleven a un bar para decir que me adoran pero que también adoran acariciar a otras mujeres porque sabes la vida es corta y yo simplemente voy a irme cuando una mañana despierte y descubra que no eres esa chica neoyorquina que me dejó el año pasado no lo dijiste pero fue todo tan claro cuando volviste basta yo sólo quería decir que estoy confundida no sé si soy veintidós cumpleaños y desinteresado deseo de chocolates amargos con mezcal o si soy o si soy cientos o si soy miles de años esperando con insomnio en una habitación que me protege de la intemperie y a veces mina mi propio interior
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