jueves, 22 de octubre de 2015
Insignificancia
Un hombre que vivía solo en el apartamento 24. Una cortina de baño blanca con peces verdes. Un rastrillo desechable que hacía falta renovar. El tenue tararear de una canción de moda en la radio. El recuerdo de la llamada no realizada, como cada noche, a la madre. El cigarrillo de la madre. El gato de la madre. La reuma de la madre. La soltería del hombre. La barba mal recortada del hombre. La arruga en la frente aguda del hombre. Un martes por la noche, después de la oficina. La regadera. El hombre. La espuma tibia. El vapor. La imagen de la secretaria Conchita. Las nalgas tristes de Conchita. El rechazo de Conchita. El tapiz verde. La pequeñez del cuarto. La avena tibia que no sería engullida frente al televisor. Un disparo. Una nota en un periódico local. Santiago López, tu hijo.
sábado, 17 de octubre de 2015
Plano secuencia
J. Brennan soñó contigo esta tarde, todo aconteció en el intermedio de Fear and desire. Durante el sueño, tú bebías un vaso de café sobre una estatua broncínea, con las piernas en ligero compás. Es cierto que quemaste un poco tu boca en ese momento y que él recordaba cómo Lolita se pinta las uñas. Te miraba y pensó que sería buena idea descansar su cabeza sobre tus piernas. Olió tu vestido: un bosque en tiempo de guerra. Reíste. Sus uñas dejaban huella en tus muslos y él también quemó su lengua. Fear and desire. Fear and desire. Fear. Desire. Desire.
Brennan pensó que tu cuerpo era una trompeta, una balsa de bambú, un murmullo de río. Tú lo capturaste con las piernas antes de que él pudiera darse cuenta de la confusión, de la irrealidad, de la dislocación de historias y de la tercera llamada. Se apagaron las luces en alguna sala. La estatua broncínea ardió con los rayos del medio. Tres gotas de sudor, ahora, sobre la frente de J. Brennan. Todos vamos a derretirnos. Él sugerirá una voz en off, tú que bajen las luces. Yo ya me he puesto los audífonos y ahora les pido silencio, todo comenzará en unos instantes.
miércoles, 14 de octubre de 2015
lunes, 12 de octubre de 2015
+3
acabo de leer los poemas que en dos mil doce y once escribió la que entonces fue tu novia. pude sentirla junto a mí y se hizo más presente que tú ahora,
que tú ahora lejos,
que tú en algún extremo de alguna línea de ferrocarril, pensando mundos que no conozco.
estoy ciega.
ella está aquí ahí allí, incluso más cerca que yo de ti ahora, en esta línea. aquí. más cerca. tan cerca la siento a ella ahora que me cubro el rostro, el cuello hasta el pecho, porque presiento
que puede darle copy-paste al adjetivo <esplendente> que anoche pusiste en mi coronilla,
antes de besarme fugazmente con un click.
la leo a ella y leo también estos cuarenta y dos días y miles de caracteres de no reír por lo bajo en el interior verdísimo de un café. ya sé.
tú yo y ella.
y ellas. y ellos.
hagamos juntos una fiesta y amémonos todos. yo crearé el grupo en Facebook si prefieres.
y ya leí tres poemas. ella se hizo presente ahora y no va a marcharse si yo no hago click en escape.
no estás ahora. un viento frío ha entrado por una ventana que permanece cerrada.
que tú ahora lejos,
que tú en algún extremo de alguna línea de ferrocarril, pensando mundos que no conozco.
estoy ciega.
ella está aquí ahí allí, incluso más cerca que yo de ti ahora, en esta línea. aquí. más cerca. tan cerca la siento a ella ahora que me cubro el rostro, el cuello hasta el pecho, porque presiento
que puede darle copy-paste al adjetivo <esplendente> que anoche pusiste en mi coronilla,
antes de besarme fugazmente con un click.
la leo a ella y leo también estos cuarenta y dos días y miles de caracteres de no reír por lo bajo en el interior verdísimo de un café. ya sé.
tú yo y ella.
y ellas. y ellos.
hagamos juntos una fiesta y amémonos todos. yo crearé el grupo en Facebook si prefieres.
y ya leí tres poemas. ella se hizo presente ahora y no va a marcharse si yo no hago click en escape.
no estás ahora. un viento frío ha entrado por una ventana que permanece cerrada.
miércoles, 7 de octubre de 2015
La mañana siguiente
[a juan luis panero]
Yo conozco a la mujer que cepilla su cabello dentro del vagón del metro,
sé que podría ser ella la misma de aquel momento matutino en que sentí la espuma
sobre la amarillez de una piel alta y blanda.
Reciente he visto yacer, con soledad virtuosa,
a una mujer desnuda,
y la he visto cargar
sobre cada palmo de su piel
el sospechoso lunar
de la promesa.
En la piel
el agua se seca.
Los cabellos vuelan al interior
de un túnel oscuro.
Silencio. Es ella.
En cada omisión acústica,
en cada benevolente onda que
hacia el interior de mí se propaga
hasta convertirse en línea ordenada
por sintagmas y categorías,
persiste otra línea del cuerpo de alguna mujer:
un cabello,
ese espiral del ombligo,
la inescrutable línea de unos labios contenidos o, sabrás,
este dedo insípido que por cada idea aprende
a teclear.
Silencio. Yo conozco esa mujer.
martes, 29 de septiembre de 2015
Lógica del sueño
YO
voy a crear algo simple
porque papá está en mi sueño
y no puedo comprarle fresas con crema
ya sé
estoy triste
el mar casi me lleva anoche
amarré las sábanas a la pata de mi cama y
planeé saltar por la ventana
atoré la puerta con un alambre
en mi sueño
no hay tiempo ni dentro ni fuera
corro y estoy
triste porque papá está esperándome en la playa
tardaré mucho quizás no vuelva pero
busco en mi camino un postre es el hambre
es el tiempo y la leche fresca es la arena
es el elevarse
y el no hacer ruido para lograr escapar a algún sitio
desde un no-lugar
pero todo fue real porque antes yo quise saltar porque antes conocí el mar
en tantos sueños con tanto sol y tantos padres y tantas esperas y tanta arena
y tanto riesgo
de ser embebida por una fuerza giratoria
porque cerré los ojos pensando en que mañana
sería otro día para planear escapar
sin que nadie
me oyera
fue la prisa.
voy a crear algo simple
porque papá está en mi sueño
y no puedo comprarle fresas con crema
ya sé
estoy triste
el mar casi me lleva anoche
amarré las sábanas a la pata de mi cama y
planeé saltar por la ventana
atoré la puerta con un alambre
en mi sueño
no hay tiempo ni dentro ni fuera
corro y estoy
triste porque papá está esperándome en la playa
tardaré mucho quizás no vuelva pero
busco en mi camino un postre es el hambre
es el tiempo y la leche fresca es la arena
es el elevarse
y el no hacer ruido para lograr escapar a algún sitio
desde un no-lugar
pero todo fue real porque antes yo quise saltar porque antes conocí el mar
en tantos sueños con tanto sol y tantos padres y tantas esperas y tanta arena
y tanto riesgo
de ser embebida por una fuerza giratoria
porque cerré los ojos pensando en que mañana
sería otro día para planear escapar
sin que nadie
me oyera
fue la prisa.
sábado, 12 de septiembre de 2015
3/no more/3
Quiero hablar de las noches que hemos pasado juntos, porque sé que tú también las contaste, porque dijiste una mañana que sólo nos habíamos visto seis veces y acertaste el número.
Quiero describir la manera que adopta tu boca, es más bien una mueca, cuando estás caliente y me ves y no me ves realmente, lo sé. Porque tu boca la mueves de una manera inconsciente y te muerdes el labio inferior, y yo me acerco y no me acerco realmente.
Quiero decirte pero no he sabido cómo que cuando vuelvas de nueva york quisiera que hiciéramos el amor en el baño de aquel bar donde los lunes a media noche ponen a dragon ball z.
Quiero decirte que la segunda vez que tuvimos sexo debió ser la primera y la primera la segunda. Que yo sí perdí la cuenta pero que recuerdo verte tendido boca abajo desnudo, y las lucecitas amarillas que llegaban desde tu balcón treparon desde tus talones hasta la pared húmeda y acolchada de mis pensamientos. Que escribí un poema en mi cabeza mientras esperaba que estuvieras despierto, un domingo por la mañana. Quisiera que se fusionaran las frases 'coger-tener sexo-hacer el amor', preparar un budín con ellas, poner arándanos y fruta seca encima y decir que eso es lo que nosotros hacemos desde que nos conocemos.
A veces quisiera golpear con las manos abiertas tu pecho, desesperadamente.
A veces quisera soplar suavecito sobre tus pestañas y ver cómo te despiertas. Quisiera verte otra vez con esa toalla café que tú tienes, al rededor de tu cintura, e interiormente convencerme de que eres un centauro, aunque tú no lo creas. Otra vez quiero que pongas tu mano en mi entrepierna en la oscuridad de un taxi.
Luego quiero irme muy lejos durante tres meses y ver qué pasa. Hacernos un poquito de justicia.
Quiero describir la manera que adopta tu boca, es más bien una mueca, cuando estás caliente y me ves y no me ves realmente, lo sé. Porque tu boca la mueves de una manera inconsciente y te muerdes el labio inferior, y yo me acerco y no me acerco realmente.
Quiero decirte pero no he sabido cómo que cuando vuelvas de nueva york quisiera que hiciéramos el amor en el baño de aquel bar donde los lunes a media noche ponen a dragon ball z.
Quiero decirte que la segunda vez que tuvimos sexo debió ser la primera y la primera la segunda. Que yo sí perdí la cuenta pero que recuerdo verte tendido boca abajo desnudo, y las lucecitas amarillas que llegaban desde tu balcón treparon desde tus talones hasta la pared húmeda y acolchada de mis pensamientos. Que escribí un poema en mi cabeza mientras esperaba que estuvieras despierto, un domingo por la mañana. Quisiera que se fusionaran las frases 'coger-tener sexo-hacer el amor', preparar un budín con ellas, poner arándanos y fruta seca encima y decir que eso es lo que nosotros hacemos desde que nos conocemos.
A veces quisiera golpear con las manos abiertas tu pecho, desesperadamente.
A veces quisera soplar suavecito sobre tus pestañas y ver cómo te despiertas. Quisiera verte otra vez con esa toalla café que tú tienes, al rededor de tu cintura, e interiormente convencerme de que eres un centauro, aunque tú no lo creas. Otra vez quiero que pongas tu mano en mi entrepierna en la oscuridad de un taxi.
Luego quiero irme muy lejos durante tres meses y ver qué pasa. Hacernos un poquito de justicia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)