acabo de leer los poemas que en dos mil doce y once escribió la que entonces fue tu novia. pude sentirla junto a mí y se hizo más presente que tú ahora,
que tú ahora lejos,
que tú en algún extremo de alguna línea de ferrocarril, pensando mundos que no conozco.
estoy ciega.
ella está aquí ahí allí, incluso más cerca que yo de ti ahora, en esta línea. aquí. más cerca. tan cerca la siento a ella ahora que me cubro el rostro, el cuello hasta el pecho, porque presiento
que puede darle copy-paste al adjetivo <esplendente> que anoche pusiste en mi coronilla,
antes de besarme fugazmente con un click.
la leo a ella y leo también estos cuarenta y dos días y miles de caracteres de no reír por lo bajo en el interior verdísimo de un café. ya sé.
tú yo y ella.
y ellas. y ellos.
hagamos juntos una fiesta y amémonos todos. yo crearé el grupo en Facebook si prefieres.
y ya leí tres poemas. ella se hizo presente ahora y no va a marcharse si yo no hago click en escape.
no estás ahora. un viento frío ha entrado por una ventana que permanece cerrada.
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