lunes, 29 de febrero de 2016

Querido diario, hoy se me hizo tarde para mis dos primeras clases, me machuqué terriblemente un dedo en la puerta de mi casa y leí noticias del mundo espantosas. Tengo sueño, quizás porque anoche soñé con un orgasmo interrumpido. Hacia el final del día me he puesto a escribir cosas que en realidad no importan. ¿Escuchas, diario? Cosas que en realidad no importan, salvo a tu estómago insaciable. Toma. Toma. Quiero hacer una sola cosa productiva hoy, ser sincera con alguien. Dime una cosa, diario. Dime, ¿alguna vez has besado a nadie? Porque te tomo y te acerco a mis labios, pero no respondes, no hay impulso. ¿Soy yo quien no te provoca lo suficiente? Te escribo y con cada palabra se va una prenda. Me voy quedando expuesta, para que valores, diario, y dulcifiques un poco esta miseria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario