Estamos en un campo abierto, es verano.
Respiro el aire cálido, huelo la tierra seca y el pasto amarillo muy
lejanamente húmedo. Todo a nuestro alrededor es amarillo. Estamos juntos en los
columpios, tú sentado a mi izquierda, meciéndote casi imperceptiblemente,
mirando lejos, hacia un punto ciego que yo no alcanzo aunque esté de pie sobre
el columpio y moviéndome con mayor fuerza. Me siento conmovida por el clima. Te
digo de pronto, y no sólo por romper el silencio, que me siento feliz. Quizás
todo esto es cierto, pero no tengo miedo. Cuando te quedas callado así como
ahora, y miras y no miras todo este campo que es nuestro, sé que me quieres.
El aire es tan cálido que me aturde, la
luz está en todas partes aunque no haya sol.
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