domingo, 23 de abril de 2017

y si después de todo nada era para tanto y sobrevivo. si después de todo nadie teclea mi nombre, si después de todo te encuentro en una avenida llena de gente, me quedo parada un segundo, nos miramos, me giro, salgo corriendo, y tú no me sigues. si después de todo nadie detiene a los hombres borrachos sin camiseta que conducen en la autopista, y si después de todo se estrellan contra nuestro auto, si nos rebasan y nos damos cuenta cuán cerca ha estado la muerte de nosotros. si después de todo no soy yo ni tan lista ni tan linda, ni tan imprescindible para los que amo, si después de todo todavía los amo a todos, los que se fueron o los que no pudieron quedarse, si después de todo las historias más tristes que no contamos a nadie son lo mejor que ha podido ocurrirnos, porque después de todo nos han roto los sesos y hecho sentir el mundo como recién nacidos. si después de todo nunca me convierto en madre o si después de todo paro diez hijos y ninguno de ellos es tuyo. qué. si me quedo en la pobreza. si quemo todo mi dinero una tarde porque un brujo me dijo. si todo es mirar por la ventana y ocultarse en la sombra. si después de todo, mi oscuridad me ha dejado ver toda esa luz que no es mía, de nadie. si después de todo, todo es una repetición del mismo estribillo. si tropezamos con la misma banca en el parque que siempre visitamos y esa es la historia de nuestra película. si por las noches no sientes ganas de buscarme en internet. si después de todo, mi deseo termina por desgranarse en un canasto de uvas. si sólo soy estas manos, si soy mi piel y no mis pensamientos. si después de todo no me lees y olvidas cómo me gusta que me toquen, si no sabes cómo pronunciar mi nombre y también te olvidas del nombre de las flores, porque después de todo nuestra memoria no es del todo nuestra, y a veces nos vuelve desconocidos ante nuestros propios ojos. y si después, después de todo, el perdón era una diosa en forma de desierto que me hizo volver, volver al mismo sitio, pero yo sólo pude tomar fotos con filtros. si después de todo era cierto que me equivoqué irremediablemente, si después de todo la maldad de otros no es suficiente para soportarme, si después de todo todavía hay alguien que llama nuestro número y se preocupa, si no puedes con tanto amor y tanta dulzura, de los otros, si después de todo los otros son tu espejo y comienzas a verlos, detalladamente hasta el espanto, si después de todo lo que necesitabas era decir lo que podría estar en otro sitio y después de todo, mostrarlo. a todas. a todos.


lunes, 3 de abril de 2017

Te lo digo

amor es un conflicto que nunca se resuelve, sólo cambia y a su paso nos deforma. es salvaje o sutil o las dos cosas al mismo tiempo de una forma acelerada. amor es un objeto pegajoso hecho de lenguaje. de saliva. neurtóticos que nadan la retórica y sensibles que navegan levedades eróticas.
nunca entendí cómo culpar al olfato de esto. sólo sé achacarlo a la cultura y un latín relato: eros y psyche. culpo al amor de sí mismo, que es irresponsable.
tú y yo somo inocentes, como estas espaciosas calles que se pueden caminar con 100 mails de distancia entre nuestras manos, sin que el desastre pase. inocentes y conflictivos. que es decir amantes por casualidad.
observo. transitan tantos sobre nosotros, a través de nosotros, para llegar a otro sitio. dónde. me pregunto a dónde van tantos otros, dónde están detenidos los cuerpos que nos amaron, quiénes son hoy sus esquinas y si las hemos visto antes.
hace un año perdí un mapa y con él un conflicto. un conflicto que es amor que es olvidar una bufanda en la habitación de alguien para habitar un nuevo espacio. para reconstruirlo. al final ha sido perderlo a propósito para luego poder hacerlo en otro lado. trazar diferentes coordenadas.
meter distancias. sacar el cuerpo como una caja llena de ropa de cartas con fotografías y palabras raras.
estoy ahora en componer oraciones y sus momentos. en mirar a hacia otro lado. en saber que entender puede ser siempre estar leyendo lo opuesto. desear migrar lejos y casi no acordarme. estar lista para volver a deformarme, junto a otro.

jueves, 30 de marzo de 2017

Calle de Venustiano Carranza 49, Centro Histórico, Ciudad de México

Era un viernes y recuerdo que el bar la faena estaba solo. tú. yo. juntos la vez primera. Quizás todo se trataba de reconocer una voz nueva, la tuya, de memorizar tu nombre. de construir una historia, la nuestra.
Recuerdo que esa noche llegó un hombre y que este hombre también estaba solo. como el bar. como tú. como yo. solos. Él vendía rosas. rojas y rosadas eran sus flores, y lo recuerdo tan claramente quizás porque nos dijo: amor o pasión, y luego tú me diste a escoger, pero entonces yo no sabía nada. Para hacerme la interesante y por ser tan joven, muy muy joven te dije: roja pasión. Y tú me la diste, me regalaste una roja, pequeña flor potente. Perdidos en ella, aquella noche no reparamos en la manera en que aquel viejo vendedor nos miró, con sus ojos profundos de oscura magia; él sabía que acababa de vendernos su última maldición.

lunes, 13 de marzo de 2017

150 mg máximo

Treinta y seis pesos o ciento cuarenta. Patente o similar. Son mías hasta seis horas de efecto y en realidad voy a disfrutar sólo cuatro quizás. Todo depende de la cantidad, el clima, la presión arterial, la cantidad de luz que puedas hacer que se quede alrededor de ti.

Me gusta la expresión junkie "estar en" tal sustancia. Si hay drogas que son un lugar, me gustaría quedarme a pasar la tarde fresca aquí: Tramadol.

Puedes decir "Clorhidrato de tramadol" y casi no pensaran que

eres un usuario (más) recreativo de fármacos.

Ahora intento tomar una primera dosis de 50 mg y cuarenta minutos después una segunda dosis. El efecto es menos invasivo.

Tengo una invasión de insectos vibradores en todo el cuerpo.

Si tomo Tramadol conozco el precio: uno de estos días paso 12 horas en cama con un infierno en los intestinos. Pero mientras

soy un pájaro que respira quedito,

tranquilo

sobre la arena.

Advertencia: jamás lo combines con alcohol noestoyjugando. No-o-o-o-l-o-h-a-g-a-s-n-o.

El Tramadol hace que no me dé sed. El tramadol hace que no me dé hambre. Soy entonces sólo una planta que hace fotosíntesis y te abrazo. Todo está bien yo también puedo quererte sin problema sólo seguiré respirando despacio mientras estás aquí conmigo.


Una vez tomé tres cápsulas de un opioide que quita el dolor muscular, se llamaba Tramadol. Fue intenso, equiparable casi al sexo, pero el sexo no hace que vomites o te pique todo el cuerpo.

El Tramadol me provoca una comezón invasiva. Sí, me gusta esta palabra, "in,va,si,vo". Como alguien que llega sin avisar y pide entrar y se queda a tomar el té y contarte veinte secretos.

No te espantes si baja la presión, come aceitunas, bebe agua, no estés preocupado, tus pensamientos son la verdadera farmacia.

Gracias a una cadena de farmacias con botargas yo puedo respirar sin que nadie me escuche, toda una noche deliciosa, que pasará sobre mí como agua tibia.




lunes, 5 de diciembre de 2016

En el futuro

Pienso en Natalia, hace tres años que no la veo y quizás voy a reencontrarla. No me lo creo. Me gusta el amor tranquilo, suave. Me gusta pensar que soy un lugar para ella, un sendero de interpretación, lo inabarcable para un futuro turístico. Recuerdo su cabello, sus pequeños dientes, la calma, nuestras paredes blancas, los planes. Quizás voy a encontrarla en tierra, luego de volar kilómetros durante la noche. Será una estrella y seremos luz. Voy a buscarla porque busco luz. El amor que busco es luz, pisar tierra.

lunes, 14 de noviembre de 2016

Eros fue un malwere que obligó a mi disco duro a compartir intimidades con un desconocido



como espejo coreano que se ha roto, estuve incrustada en la piel de un hacker; le deje saber cuán parecida he sido a una botella de wisky que se entibia al sol, en la cajuela de un coche, que tengo aquí un silencio de trece páginas en blanco, y que atesoro orgasmos virtuales a cuya luz he atravesado ciudades enteras durante la noche

martes, 25 de octubre de 2016

Reflexiones en voz alta sobre el Fedón de Platón y la adquisición del lenguaje

Estudiar es desocultar, es alcanzar la comprensión más exacta
del objeto, es percibir sus relaciones con los otros objetos.
Implica que el estudioso, sujeto del estudio, se arriesgue,
 se aventure, sin lo cual no crea ni recrea.
Paulo Freire

Serafina: Esta noche pediré una León, Rafa. En serio, necesito relajarme un poco. ¿Me acompañas con otra cerveza?
Rafa: No sé, mañana tengo examen de Español y quizá no sea buena idea que esta noche me desvele. Pero puedo acompañarte con un cappuccino.
Serafina: Está bien. La verdad, cuando yo tengo exámenes de alguna materia relacionada con lingüística me pongo muy ansiosa, emocionada pero ansiosa.
Rafa: ¿Te emociona? ¡Qué rara eres!
Serafina: ¿Qué? Pensar nuestra lengua es un asunto fascinante, ¿no te parece? Qué digo pensar nuestra lengua, pensar el lenguaje, Rafa, eso es… es…
Rafa: Ya, Serafina, no empecemos de nuevo.
Serafina: Oye, ya es final de semestre, no te pongas pesado y escúchame un poco. Prometo no ser tan intensa como la última vez.
Rafa: Vale, pues cuéntame antes de que me arrepienta de no estar estudiando mis apuntes. ¡Hey! Señorita, por favor cámbieme el cappuccino por un latte cargado. Te escucho, Serafina.
Serafina: ¿Recuerdas que el jueves pasado te comenté que estaba releyendo el Fedón?
Rafa: Ajá…
Serafina: Bien. Resulta que anoche reflexionaba un poco sobre la relación que se puede hacer entre unas ideas ahí expuestas y la adquisición del lenguaje.
Rafa: ¿Cómo está eso?
Serafina: Mira, hay una parte del diálogo en la que se expone la idea de que el conocimiento no es otra cosa sino reminiscencia de algo que ya se adquirió anteriormente. ¿La recuerdas?
Rafa: Cómo no acordarme, fue lo que más me gustó del diálogo.
Serafina: Ya sé. ¿Y recuerdas de qué derivaba ese aserto?
Rafa: Pues, me parece que el eje temático del diálogo es la discusión que se da entre Sócrates, Simias y Cebes por la muerte próxima de Sócrates, ¿no? Por lo que se habla sobre la procedencia del alma y la posible continuidad de ésta, aún después de la muerte del cuerpo. Pero… ahí nadie está hablando del lenguaje, Serafina. No le busques donde no hay.
Serafina: ¿Qué implicaciones tenía que el alma que ahora habita nuestro cuerpo tuviera previa existencia?
Rafa: Que hubiera podido adquirir conocimiento.
Serafina: Así es. Esa es una forma de explicar los procesos de aprendizaje, ¿no te parece? Lo cual es algo bien interesante pero complejo. Pero, si se acepta que el alma nació con un tipo de input informático y que durante nuestra vida no hacemos otra cosa sino recordar a través de los sentidos eso que ya sabíamos, se nos está dando una pista para poder abordar algunos aspectos de la adquisición del lenguaje, ¿no te parece?
Rafa: No sé, todavía no lo cacho.
Serafina: ¡Hombre! Quizá si no fueras tan quisquilloso y te tomaras una cerveza conmigo, irías al paso.
Rafa: ¡Y dices que el pesado soy yo! No a todos se nos atrofió el cerebro tan rápido con las primeras clases de Introducción a la lingüística.
Serafina: No es atrofio, es curiosidad y también, diría Sócrates, mera reminiscencia y asociación de conocimientos. Pero bueno, prosigamos. Me ayuda mucho que recuerdes que uno de los temas que ahí se tratan es el de la muerte. ¿Tienes presente la idea de que todo se genera de su contrario?
Rafa: ¿Cómo?
Serafina: Sí, cuando dice que, por ejemplo, el día se genera de la noche, lo caliente de lo frío, etc. Todo para llegar a la afirmación de que la muerte se genera de la vida y, por ende, la vida de la muerte.
Rafa: Ah, sí, sí.
Serafina: ¿De dónde crees tú que se genera el lenguaje?
Rafa: ¿Del silencio?
Serafina: Mira, no estoy segura, pero al principio también pensé lo mismo. Sobre todo, uno se confunde con el eco de libros que tienen títulos como Lenguaje y silencio… Señorita, por favor, tráigame otra cerveza.
Rafa: ¡George Steiner! Claro. Pues mira, él mismo dice en su capítulo “El silencio y el poeta” que intentar dilucidar estas cuestiones del lenguaje es victoria inalcanzable. Entiéndelo, Serafina, el hombre está poseído por el lenguaje y ya está. Gracias a que el lenguaje decidió morar en cabecitas como la tuya, y, bueno, en la de todos los hombres, pudimos liberarnos del insoportable peso del silencio. ¿Vas a negar esto que te digo?
Serafina: No, no. Me he quedado pensando en eso que dices. ¿No te parece que, de ser así, se asegura que algún día volveremos al silencio?
Rafa: Pues claro, cuando muramos.
Serafina: Pero me refiero a la humanidad en general, Rafa. ¿Piensas que es posible que en algún momento los hombres pierdan la capacidad de comunicarse por medio del lenguaje doblemente articulado? ¿Que se olviden de él?
Rafa: Ciertamente, no. Que se transforme una lengua, que se “pierda” su forma primera, como en el caso del latín, es una cosa, pero me parece imposible que la gramática, por decirlo en abstracto, deje de existir.
Serafina: ¡Ahí lo tenemos! Mira, cuando dices eso, me parece inevitable hacer la siguiente analogía, continuando con las ideas vertidas en el Fedón: la lengua es al cuerpo como la gramática al alma.
Rafa: ¡Jo! Ahora sí te volaste la barda, Serafina.
Serafina: Que sí, Rafa. Sócrates expone que hay dos tipos de entidades: las que se mantienen iguales en sí mismas y las que se presentan bajo distintas formas, que son las cambiantes. El cuerpo es la entidad cambiante y el alma la que se mantiene igual en sí. Luego, a través de los sentidos del cuerpo se recuerda lo que el alma ya sabe. En este sentido, el cuerpo en el que nacemos, o sea, la lengua en la que un hombre nace inmerso, la lengua madre, ayudaría al alma, o sea, a nuestra gramática innata y universal, a manifestar su contenido. La lengua es el cuerpo a través del cual recordamos y ejecutamos una de las estructuras más profundas del lenguaje: la gramática.
Rafa: ¿Tú estás diciendo que la facultad del lenguaje es una propiedad inherente a la mente humana?
Serafina: Lo que yo digo es que el lenguaje es un conocimiento adquirido y conservado a lo largo de la historia humana. Quien aprende una lengua está recordando algo que ya se sabe. Por ejemplo, pensemos en tu amigo Luisillo. Él aprendió catalán hace dos años, ¿no es cierto?
Rafa: Efectivamente.
Serafina: ¿Y no dijo que le había parecido muy sencillo adquirir esa segunda lengua porque su estructura y vocabulario se parecía mucho a la del español? ¿No es ese un ejercicio que se da a nivel de pensamiento para la adquisición lingüística? ¿No es reminiscencia de algo ya aprendido?
Rafa: Es cierto.
Serafina: ¿Y no crees, Rafa, que algo similar ocurre cuando un niño adquiere, o diría yo, recuerda el lenguaje?
Rafa: Pero, Serafina, deja de beber y escúchame. ¿De dónde va un niño a recordar algo tan complejo como lo es la estructura gramatical de una lengua? Además, olvidas algo muy importante en tu razonamiento y es que no todas las lenguas del mundo comparten la misma gramática. Por supuesto que Luisillo dijo eso porque se trata de una lengua romance, y lo mismo puedes decir tú si te animas a estudiar italiano, portugués o qué sé yo. Pero, ¿qué me dirías si te pregunto del maya o de alguna otra lengua de un pueblo originario del centro o del sur del continente Americano?
Serafina: Para comprender lo que te digo es necesaria la abstracción, Rafa. Cuando digo gramática universal, hablo de una competencia lingüística, de una estructura abstracta que es común a todos y que permite, a través de la remembranza, que la comunicación hablada se ponga en marcha. Mira, en el Fedón se dice que un individuo al ser interrogado correctamente es capaz de dar cuenta de todo de acuerdo a lo real. En este caso, ¿qué sería lo real? Pues su lengua madre. ¿Y por qué son capaces de “aprenderla”?
Rafa: Según tú, por la existencia de capacidades mentales innatas.
Serafina: Sí, Rafa. Pero no sólo es “según yo”. Existen estudios lingüísticos que sustentan mi ocurrencia, sin mencionar la atenta lectura que realicé del Fedón, claro.
Rafa: ¿Ah, sí? ¿Cómo cuáles?
Serafina: Como los realizados por Chomsky en los años sesenta. Sus estudios lingüísticos proponen una teoría de la adquisición individual del lenguaje al tiempo que brindan una explicación de las estructuras y principios más profundos del mismo; él postuló el innatismo y la autonomía de la gramática, así como la existencia de un “órgano del lenguaje” y de una gramática universal. Entonces, no digas que sólo a mí se me ha ocurrido esto. Tal vez lo novedoso sería que lo estoy vinculando con lo dicho en el Fedón, aunque tampoco me atrevería a asegurar que no se le ha ocurrido a alguien más.
Rafa: Pues aún no me convences totalmente.
Serafina: No es esa mi intención, Rafa, sólo te estoy platicando algo que anoche se me ocurrió. ¿De dónde se genera el lenguaje? ¿Será una pregunta a la que alguna vez podamos dar una respuesta que satisfaga a todos?
Rafa: No hay más que hipótesis empíricas, Serafina.
Serafina: Y algunas más consistentes que otras, Rafa. Esta hipótesis tiene datos lingüísticos disponibles y un diálogo platónico a su favor, ambas fuentes dicen que los seres humanos estamos dotados de una serie de atributos mentales que nos permiten producir señales intencionadas y dotadas de significado.
Rafa: Haber, Serafina. Después de escucharte, sí, estoy de acuerdo en que algunas ideas del diálogo tienen puntos de comparación con lo que dices que dice Chomsky. Pero no entiendo por qué a fuerza lo quieres juntar con la adquisición del lenguaje. Esas posturas que tú expresas me parece que deberías manejarlas con más cuidado. Ahora, ya que estamos en esto de vincular el Fedón con algunas cuestiones del lenguaje, se me ocurren algunas cosas. Deja que te haga una pregunta, sirve que me ayudas a repasar para mi examen de mañana. ¿Qué es la metáfora?
Serafina: ¿Qué tiene eso que ver? Eres experto en salirte por la tangente… Mejor dime que necesitas un rato para reflexionar lo que te he dicho.
Rafa: ¿Qué es la metáfora? Anda, emplea tu método de remembranza.
Serafina: Tampoco te burles. La metáfora es una figura que asocia, por así decirlo, mundos conceptuales a través de la analogía o el parentesco, ¿no? Repito, ¿qué tiene que ver esto con el Fedón, Rafa?
Rafa: ¿Es cierto que en ese diálogo se expone que la reminiscencia se basa en experimentar algo que se conoció anteriormente pero que se había olvidado por perderlo de vista?
Serafina: Dices bien, Rafa.
Rafa: Entonces la reminiscencia surge en el encuentro de cosas semejantes y, a veces, de cosas diferentes.
Serafina: Eso no puedo ni quisiera negarlo.
Rafa: ¿Y qué ocurre cuando decimos una metáfora? Cuando, por ejemplo, Neruda dice: “en la cadera clara de la costa”.
Serafina: Pues lo que ocurre es que Neruda a partir de la contemplación de una imagen, en este caso la costa de una playa, recordó la cadera de una mujer.
Rafa: Claro, o quizá sucedió al revés; Neruda, al contemplar la cadera de una mujer recordó la costa de una playa. Lo importante aquí es reconocer que el proceso cognitivo de la metáfora se dio a partir de la reminiscencia, concepto por el cuál andas tan emocionada.
Serafina: ¡Tienes razón! Qué interesante. Y, ¿te das cuenta que eso no sólo se da en las metáforas poéticas sino también en las que llaman “metáforas cognitivas”?
Rafa: ¿Cuáles son esas? Creo que no las estudié…
Serafina: ¿No te acuerdas? Georges Lakoff expuso en 1998 que la metáfora no siempre es un ornamento del habla utilizado para provocar, exclusivamente, un efecto estético en el interlocutor, sino que ésta suele relacionarse íntimamente con la manera en que el hablante conoce el mundo y, sobre todo, es su manera de comunicar los fenómenos más abstractos o subjetivos. Un ejemplo muy común sobre metáforas del lenguaje cotidiano, y que tú sueles utilizar, Rafa, son las del tiempo. En nuestra cultura solemos imaginarnos el transcurrir del tiempo como una cinta en la que nos desplazamos o en la que estamos quietos, ¿no es cierto? Así, decimos que “llegará el tiempo en que se arrepienta” o “se fue el semestre”, “pararse en el ahora”…
 Rafa: ¡Claro! Ese es un buen ejemplo sobre cómo el metaforizar es un acto necesario para el cerebro y que, además, lo empleamos para cualquier discurso.
Serafina: Así es. A su vez, todas esas metáforas se sostienen por la reminiscencia de lo que ya hemos tocado o percibido por los sentidos. Ahora sí te luciste con esa, Rafa. La verdad no lo había relacionado, no lo había recordado.
Rafa: Qué bueno que nos pusimos a conversar un rato, a veces hace falta pensar en voz alta.
Serafina: Ni que lo digas, Rafa. Me brindaste una nueva perspectiva lingüística sobre este diálogo platónico que, por cierto, es muy interesante lo que plantea sobre la muerte. Fíjate que el otro día estaba pensando que…
Rafa: ¡Señorita, la cuenta por favor!

FIN





Bibliografía
BERISTÁIN, Helena, Diccionario de retórica y poética, México, Porrúa, 2010.
CHOMSKY, Noam, “Forma y sentido en las lenguas naturales” en El lenguaje y el
          entendimiento
, Barcelona, Seix Barral, 1980, pp. 171-194.
LAKOFF, George, “Los conceptos mediante los que vivimos” en Metáforas de la vida
          cotidiana
, Madrid, Cátedra, 1998, pp. 39-42.
________, “La sistematicidad de los conceptos metafóricos” en Metáforas de la vida cotidiana,
          Madrid, Cátedra, 1998, pp. 43-45.
PLATÓN, Fedón, Madrid, Gredos, 1986.

STEINER, George, “El silencio y el poeta” en Lenguaje y silencio: Ensayos sobre la literatura,
         el lenguaje y lo inhumano
, Barcelona, Gedisa, 1994, pp. 53-73.